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Estrés y productividad. Cómo mantenerse en el punto óptimo.

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Si las cuerdas del violín están flojas, suena fatal. Y si están demasiado tensas, corren el riesgo de romperse.
En román paladino, para una persona, ni tener horchata en las venas ni ir saturada de adrenalina pura es el estado ideal para ser productiva. ¿Conoces la ley de Yerkes-Dodson?” El rendimiento aumenta con la excitación fisiológica o mental (estrés), pero sólo hasta cierto punto. Cuando el nivel de estrés se vuelve demasiado alto, el rendimiento disminuye.

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Hay más: La forma de la curva varía en función de la complejidad y la familiaridad de la tarea. Diferentes tareas requieren diferentes niveles de excitación para un rendimiento óptimo. Por ejemplo, las tareas difíciles o poco familiares requieren menores niveles de excitación para facilitar la concentración; por el contrario, es posible que tareas que exigen resistencia o persistencia exijan mayores niveles de excitación para inducir y aumentar la motivación.

 

Con lo cual, decir “estoy estresada/o” es como no decir nada. Realmente, deberíamos reservar ese diagnóstico para cuando las demandas de la tarea superen nuestros recursos y eso nos provoque reacciones físicas y mentales perjudiciales. También podríamos saber distinguir entre estrés y presión. La presión es una situación en la que percibibimos que algo importante depende del resultado de su desempeño. Cuando todo parece super importante nuestra angustia se intensifica innecesariamente.  Así facilitaríamos el trabajo de médicas/os, psicólogas/os, preventólogas/os… Pero como cambiar el lenguaje coloquial es harto difícil en la mayoría de los casos, dejemos esta empresa para otro momento y centrémonos en mantener nuestros niveles de estrés en niveles productivos y no dañinos.

 

En términos académicos, se habla de distrés y eustrés (estrés del malo y del bueno), así que vamos a ver si somos capaces de eustresarnos 🙂

 

  • Aumenta el control. Una solución sencilla para reducir el estrés es encontrar más maneras de aumentar el control sobre el trabajo que hacemos. La gente tiende a creer que las posiciones de alto nivel llevan inherente una gran cantidad de estrés, pero la investigación sugiere todo lo contrario : Líderes con mayores niveles de experiencia y responsabilidad muestran  menores niveles de estrés que aquellos con menos responsabilidad sobre sus hombros. Esto parece deberse a que los primeros tienen un mayor control sobre sus actividades. Independiente de dónde te sientes en la jerarquía de la organización, es posible que tengas maneras de aumentar su sensación de control, a saber, centrándote en los aspectos de tu trabajo donde se puede tomar decisiones (por ejemplo, la elección de un proyecto sobre otro o simplemente elegir el orden de respuesta  a tus e-mails entrantes).
  • Encuentra más oportunidades de ser una persona auténtica. La evidencia sugiere que las personas a menudo experimentan sentimientos de falta de autenticidad en el trabajo. Es decir,se ajustan a las opiniones de los colegas y  se van con la “agenda” de los demás en lugar de establecer la propia. Por lo tanto, trata de encontrar maneras de expresar lo que eres en el trabajo, ya sea ofreciendo tus talentos únicos o decorando tu rincón de trabajo para reflejar lo que eres.
  • Usa rituales.  Michael Jordan llevaba sus pantalones cortos de Carolina del Norte por debajo de sus pantalones cortos Chicago Bulls en cada juego. Si seguís o practicáis algún deporte, os son familiares las “manías” antes de saltar al campo o a la pista: que si el pie izquierdo, el derecho, tocar un larguero, dar dos vueltas a la pata coja… Unos más y otros menos extraños, pero que en realidad pueden mejorar el rendimiento aumentando la confianza y la motivación. Cuando las personas se involucran en rituales antes de la realización de tareas importantes, se sienten menos ansiosas y estresadas con la tarea y terminan realizándola mejor. ¿Habéis tenido un boli de exámenes? ¿Habéis revisado antes de entrar que estaba en el bolsillo y que tenía tinta suficiente? Pues si se ríen, déjalos. Evidentemente, no crees que tengas propiedades mágicas y conteste por ti. Es tu ritual de preparación para adaptar tus niveles de concentración y motivación a un punto óptimo.
  • Deja huecos para pensar y para imprevistos. Llenar hasta los márgenes la agenda no consigue sino que te sientas asfixiada por las numerosas tareas a entregar y son muchas las veces que las llevamos a cabo sin darles la precisa atención a cada una de ellas, cayendo ene errores tontos sólo por intentar reducir cuanto antes la lista. Esta situación reduce la eficiencia y productividad en TODOS los casos. Recuerda mi post http://20ochenta.com/productividad-aventuras-de-un-pollo-sin-cabeza/
  • Descansa. Aunque sean 5 minutos. Uses o no la técnica Pomodoro, haz pausas. Un simple ejercicio de estiramiento, levantarte y caminar por la oficina puede reducir dramáticamente tu cansancio mental y nivel de estrés.
  • Organiza tu lugar de trabajo. El orden es fundamental. Nada nuevo, ¿verdad? Tienes que entregar un proyecto en menos de 10 minutos, y aunque ya lo tenías listo con una semana de anticipación, no logras encontrarlo entre la pila de papeles que tienes sobre tu escritorio …
  • Evita distracciones. Por H o por B, has dejado que llegue el día y sabes que hoy es tu día límite para entregar esa tarea en la que tanto has trabajado, sin embargo, recibes 10 llamadas  y 15 whatsapp al día, de las cuales poco menos de la mitad suelen ser personales, lo que provoca que estés corriendo hasta el último momento para poder concluirlo. Si necesitas un tiempo para terminar algo, avísalo a tus compañeros, pon el móvil en la otra punta del despacho, céntrate. Durante esta media, una, dos horas… “la familia no recibe” .
  • Desconéctate del trabajo. ¿Eres un workaholic? (Descúbrelo aquí). Da igual que hablemos de un fin de semana, un puente o vacaciones de verano. Si has decidido que estás de vacaciones, deja tus tareas cubiertas con antelación (lo más posible) y olvídate. Si no lo vas a poder hacer, no las desperdicies ni fastidies las vacaciones de quien va contigo.

 

Mantener unos niveles adecuados de estrés ayuda a mantener niveles adecuados de productividad. Dejar que se disparen, además de hacer caer en picado los niveles de productividad, tienen efectos mucho más perniciosos. Vigila tu estrés.

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