La regla de los 20 segundos

Procrastinas o diseñas? Los 20 segundos anti procrastinación.

¿Practicas la procrastinación día sí y día no? Si es así, más de una vez te habrás dado cabezazos virtuales contra la pared al comprobar por la noche que entre lo pensado y lo realizado hay un abismo. Y no hay culpables a mano para tranquilizar la conciencia. Enhorabuena, eres candidata/o ideal para probar la regla de los 20 segundos.

 

20 segundos o las barreras entre querer y hacer

20 segundos o las barreras entre querer y hacer

 

En su libro The Happiness Advantage, Shawn Acor, profesor de Harvard, cuenta su objetivo de querer leer más libros y ver menos televisión. La intención era buena, pero se percató que lo habitual era que, después de un largo día de trabajo, llegaba a casa y se dejaba caer en el sofá. Algo bastante normal, ya que por muy profe de Harvard que seas, eres humano. “En cinco minutos me pongo”, pensó mientras recogía el mando a distancia – y antes de darse cuenta, habían pasado dos horas. ¿Situación familiar?

 

Se dio cuenta de que el problema era el umbral de 20 segundos que le separaba de los libros y decidió revertir la situación. Cogió las pilas del mando a distancia y las colocó en un cajón de la habitación donde le llevaría exactamente veinte segundos llegar para recuperarlas y poner el televisor. Por otro lado, colocó algunos libros cuidadosamente seleccionados al alcance del brazo del sofá. Esta pequeña modificación cambió por completo sus rutinas del hogar: De repente, cuando estaba cansado en el sofá, la opción más fácil era leer, y la opción más difícil era ver la televisión. En consecuencia, se vio pasar las tardes leyendo y muy rara vez haciendo el esfuerzo extra de ir a recuperar las pilas para poder ver la televisión.

 

Así nació la regla de los 20 segundos.

 

Veinte segundos suena como “ná y menos”, pero puede cambiar por completo la forma en que inviertan las dos horas siguientes. A menudo, la barrera para que las buenas intenciones se conviertan en realidad puede ser tan pequeña como esos veinte segundos. Si eres capaz de diseñar tu entorno de manera que ese buen hábito que están intentando incorporar está veinte segundos más cerca que la mala rutina, puede aumentar drásticamente tus posibilidades de hacerlo.

 

Hay investigaciones que avalan la efectividad de las pequeñas barreras entre la intención y la acción.En un estudio, por ejemplo, los investigadores fueron a una cafetería y cerraron la tapa transparente de un congelador de helados, introduciendo así una pequeña barrera entre los clientes y el helado. El resultado: la cantidad de helado comprado en el café se redujo a la mitad. Es algo que ya nos suena, verdad? En psicología y marketing del consumidor, la llamada compra por impulso mueve millones. La colocación estratégica, la venta cruzada, las cosillas que nos van “llamando” mientras hacemos la cola de caja en el súper… todas estas tácticas intentan aprovechar la compra por impulso (lo veo-lo quiero-lo compro). ¿Por qué no aprovecharlo  en nuestro beneficio?

 

¿Cómo podría diseñar mi entorno de tal manera que la tentación es de 20 segundos más lejos, y el buen comportamiento está 20 segundos más cerca que antes? Si leíste el artículo de la semana anterior [http://20ochenta.com/metodo-5-eses/], empieza a atar cabos y comprender que eso del orden no es sólo estético ni cosa de maniáticas/os, sino que puedes sacarle bastante punta. Si lo hacemos con las patatillas cuando empieza la operación bikini -ponerlas en la balda más alta en vez de dejarlas en mitad de la mesa de la cocina- no veo problema en aplicar esta regla para ayudar a nuestra raquítica fuerza de voluntad a incorporar un nuevo hábito saludable/productivo que, sabemos (racionalmente) que es lo que queremos.

 

Si te has marcado como objetivo del año escribir un blog semanal, ¿por qué la carpeta “blog” está anidada en usuaria/escritorio/documentos/empresa/comunicación/blog/borradores del ordenador en vez de estar flotando casi en soledad en la pantalla de inicio? Cuantos toques tienes que dar para abrir el facebook del móvil que tienes al ladito mismo ahora mismo? ¿10? Pues eso… Si decimos de volcar todo lo de nuestra cabeza en nuestra memoria externa (agenda), dónde la tenemos? ¿Al final del final del bolso?

 

En cinco minutos empiezo… Así llegó el fin del mundo. Si no eres de voluntad de hierro, ayúdate a cumplir alguno de tus nuevos objetivos con la regla de los 20 segundos.

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